Pobreza y creación de valor

di Gabriel Zanotti

Con motivo de la Jornada Mundial de la Paz, el Pontífice Romano ha escrito ya su tradicional mensaje para esa fecha. En este caso, Benedicto XVI ha escrito sobre "Combatir la pobreza, construir la paz"1. El mensaje tiene que ver con temas socioeconómicos tales como la globalización, la pobreza, la crisis internacional, todos enfocados desde la peculiar perspectiva moral de la Doctrina Social de la Iglesia. No vamos a incurrir en algo que hemos criticado muchas veces, esto es, reducir un mensaje pontificio a un párrafo, olvidando todo el contexto. No. El mensaje debe leerse completo y el lector debe llegar a sus propias conclusiones. Simplemente, queremos destacar un párrafo, que es uno entre otros. No es tal vez el más importante. Pero lo destacamos porque tiene que ver con algo específico de los objetivos del Insituto Acton Argentina. Hablando sobre la pobreza, Benedicto XVI afirma: (Nro. 11): "… De todo esto se desprende que la lucha contra la pobreza requiere una cooperación tanto en el plano económico como en el jurídico que permita a la comunidad internacional, y en particular a los países pobres, descubrir y poner en práctica soluciones coordinadas para afrontar dichos problemas, estableciendo un marco jurídico eficaz para la economía. Exige también incentivos para crear instituciones eficientes y participativas, así como ayudas para luchar contra la criminalidad y promover una cultura de la legalidad. Por otro lado, es innegable que las políticas marcadamente asistencialistas están en el origen de muchos fracasos en la ayuda a los países pobres. Parece que, actualmente, el verdadero proyecto a medio y largo plazo sea el invertir en la formación de las personas y en desarrollar de manera integrada una cultura de la iniciativa. Si bien las actividades económicas necesitan un contexto favorable para su desarrollo, esto no significa que se deba distraer la atención de los problemas del beneficio. Aunque se haya subrayado oportunamente que el aumento de la renta per capita no puede ser el fin absoluto de la acción político-económica, no se ha de olvidar, sin embargo, que ésta representa un instrumento importante para alcanzar el objetivo de la lucha contra el hambre y la pobreza absoluta. Desde este punto de vista, no hay que hacerse ilusiones pensando que una política de pura redistribución de la riqueza existente resuelva el problema de manera definitiva. En efecto, el valor de la riqueza en una economía moderna depende de manera determinante de la capacidad de crear rédito presente y futuro. Por eso, la creación de valor resulta un vínculo ineludible, que se debe tener en cuenta si se quiere luchar de modo eficaz y duradero contra la pobreza material". (Los subrayados son nuestros).

1 Ver en www.vatican.va